Eutopía convierte el vino en conversación

No he probado el vino. Bueno, solo para cicatrizar mis heridas, porque cicatrizo fatal”, le decía Rakel a Sebastián, enseñándole las manos. “Todo los que sé del vino es que él vino en un barco, de nombre extranjero…“. Pero Rakel cuenta que alguna vez ha intentado beber vino. Le atrae por el lado estético. Pero cuando era algo más joven e intentaba “entrenar en abril -porque luego llega mayo y hay que ir preparada a la feria- pues no podía y… al final tiraba todo el vino por mi cama… En ese momento, Sebastián se quita la chaqueta. La conversación y el medio hacen su primer efecto. El siguiente será el de la charla surrealista. .
Manuel J. Albert realiza una reseña sobre la acciónn Las palabra del vino.

Leer artículo en Cordópolis